Historia de Quintanilla del Agua
Edad Media
Edad Moderna
Edad Contemporánea
Construcción Torrecilla del Agua
Álvaro Núñez cede al Monasterio de San Pedro de Arlanza su herencia que posee en Quintanilla y en San Pedro del Río Arlanza.
Donación
En 1242, fue construido el Molino, perteneciente a los frailes de Bujedo de Juarros, junto con otras fincas y viñas de San Pedro de la Villa.
ante el escribano y notario Hernando de Lerma. El término que marca el encuentro (y desencuentro), límite, y en parte compartido, entre ambas villas es Valdefrades (o Valdefradas), zona de praderío y pastos, adyacente a El Yuso.
Se concede ayuntamiento propio a Quintanilla del Agua.
El 7 de agosto de 1812, las tropas francesas del general Foy queman la villa en su repliegue hacia Burgos, tras perder la Batalla de los Arapiles. Los bautos se echan al monte por Valpetite. El pueblo es quemado prácticamente entero.
Salamanca). La división del general Foy forma parte de este ejército y, con otras fuerzas, emprende el repliegue hacia el norte, dirigiéndose a Burgos a través del Valle del Esgueva y llegando a Lerma en la primera semana de agosto. En todo este trayecto, y en el entorno de esta población, sufre un
constante hostigamiento por las partidas del Cura Merino , quien, en esta tarea, consigue causar al ejército francés en retirada más de 1.000 bajas, entre muertos y prisioneros.
La acumulación de tropas derrotadas y cansadas acentúa el gran problema de aprovisionamiento y manutención de tantos soldados en la zona de Lerma. Los vecinos de los lugares por donde pasan, agobiados por las exacciones y requisas constantes de comida, animales, forrajes, carros...encubren y colaboran con las tropas insurrectas contra el dominio francés, mientras que tratan de escamotear, burlar y boicotear las acciones y exigencias del ejército invasor. La gran riqueza ganadera de Quintanilla del Agua constituye un goloso botín para el abastecimiento de los ejércitos. Las recientes noticias de la victoria en la batalla de los Arapiles avivan la resistencia, incluso la insurrección, contra un ejército vencido y con una imperiosa necesidad de medios de subsistencia.
No debe olvidarse que el núcleo del Regimiento Arlanza de Infantería y del Regimiento de Caballería de Húsares de Burgos, fundados por Merino en 1811, lo componen combatientes reclutados en los pueblos del valle del Arlanza, entre ellos, con toda probabilidad, de Quintanilla del Agua, donde, sin duda, cuenta con numerosos seguidores. En este contexto y por los constantes ataques guerrilleros en las cercanías puede explicarse la cruel represalia los días 5 y 6 de agosto de 1812, dos semanas después de la decisiva batalla de Los Arapiles (Salamanca). En los repetidos repliegues en 1812 y 1813, imitando a Wellington en Portugal, las tropas francesas utilizan la estrategia de tierra quemada, practicada en pueblos, campos de labranza, así como como puentes y fortalezas para evitar que sea utilizada por el enemigo.
El pueblo es saqueado e incendiado por los cuatro costados en un tórrido día de verano cuando el calor y la sequía dan pábulo a unas voraces llamas. Los habitantes, despavoridos, lo abandonan y se echan, literalmente, al monte, hacia el norte. Huyen por el Alto del Hornillo y Valpetite a esconderse entre la masa arbolada y el terreno más escabroso. Por eso, resultará difícil encontrar algún edificio anterior a esa fecha, excepto parte de la iglesia, que también sufre grandes destrozos y la pérdida de los archivos parroquiales.10 Milagrosamente, nunca mejor dicho, se salvan de la destrucción la nervadura gótica de la cabecera y el retablo barroco; junto al presbiterio, todavía pueden apreciarse los arranques de la bó-
veda de crucería que cubriría la nave principal. La sutileza de las columnas fasciculadas (en forma de haces de pequeñas columnas) que se conservan, tal vez en parte restauradas, nos permiten imaginar la esbeltez y la belleza de un templo gótico del siglo XVI.
En el mes de octubre, al comienzo de la primera Guerra Carlista, el pueblo de Quintanilla del Agua se levanta contra el gobierno de Madrid, tomando partido por el carlista Cura Merino.
Incendio del Yuso
Edad Media
Edad Moderna
Edad Contemporánea
Construcción Torrecilla del Agua
Álvaro Núñez cede al Monasterio de San Pedro de Arlanza su herencia que posee en Quintanilla y en San Pedro del Río Arlanza.
Donación
En 1242, fue construido el Molino, perteneciente a los frailes de Bujedo de Juarros, junto con otras fincas y viñas de San Pedro de la Villa.
ante el escribano y notario Hernando de Lerma. El término que marca el encuentro (y desencuentro), límite, y en parte compartido, entre ambas villas es Valdefrades (o Valdefradas), zona de praderío y pastos, adyacente a El Yuso.
Se concede ayuntamiento propio a Quintanilla del Agua.
El 7 de agosto de 1812, las tropas francesas del general Foy queman la villa en su repliegue hacia Burgos, tras perder la Batalla de los Arapiles. Los bautos se echan al monte por Valpetite. El pueblo es quemado prácticamente entero.
Salamanca). La división del general Foy forma parte de este ejército y, con otras fuerzas, emprende el repliegue hacia el norte, dirigiéndose a Burgos a través del Valle del Esgueva y llegando a Lerma en la primera semana de agosto. En todo este trayecto, y en el entorno de esta población, sufre un
constante hostigamiento por las partidas del Cura Merino , quien, en esta tarea, consigue causar al ejército francés en retirada más de 1.000 bajas, entre muertos y prisioneros.
La acumulación de tropas derrotadas y cansadas acentúa el gran problema de aprovisionamiento y manutención de tantos soldados en la zona de Lerma. Los vecinos de los lugares por donde pasan, agobiados por las exacciones y requisas constantes de comida, animales, forrajes, carros...encubren y colaboran con las tropas insurrectas contra el dominio francés, mientras que tratan de escamotear, burlar y boicotear las acciones y exigencias del ejército invasor. La gran riqueza ganadera de Quintanilla del Agua constituye un goloso botín para el abastecimiento de los ejércitos. Las recientes noticias de la victoria en la batalla de los Arapiles avivan la resistencia, incluso la insurrección, contra un ejército vencido y con una imperiosa necesidad de medios de subsistencia.
No debe olvidarse que el núcleo del Regimiento Arlanza de Infantería y del Regimiento de Caballería de Húsares de Burgos, fundados por Merino en 1811, lo componen combatientes reclutados en los pueblos del valle del Arlanza, entre ellos, con toda probabilidad, de Quintanilla del Agua, donde, sin duda, cuenta con numerosos seguidores. En este contexto y por los constantes ataques guerrilleros en las cercanías puede explicarse la cruel represalia los días 5 y 6 de agosto de 1812, dos semanas después de la decisiva batalla de Los Arapiles (Salamanca). En los repetidos repliegues en 1812 y 1813, imitando a Wellington en Portugal, las tropas francesas utilizan la estrategia de tierra quemada, practicada en pueblos, campos de labranza, así como como puentes y fortalezas para evitar que sea utilizada por el enemigo.
El pueblo es saqueado e incendiado por los cuatro costados en un tórrido día de verano cuando el calor y la sequía dan pábulo a unas voraces llamas. Los habitantes, despavoridos, lo abandonan y se echan, literalmente, al monte, hacia el norte. Huyen por el Alto del Hornillo y Valpetite a esconderse entre la masa arbolada y el terreno más escabroso. Por eso, resultará difícil encontrar algún edificio anterior a esa fecha, excepto parte de la iglesia, que también sufre grandes destrozos y la pérdida de los archivos parroquiales.10 Milagrosamente, nunca mejor dicho, se salvan de la destrucción la nervadura gótica de la cabecera y el retablo barroco; junto al presbiterio, todavía pueden apreciarse los arranques de la bó-
veda de crucería que cubriría la nave principal. La sutileza de las columnas fasciculadas (en forma de haces de pequeñas columnas) que se conservan, tal vez en parte restauradas, nos permiten imaginar la esbeltez y la belleza de un templo gótico del siglo XVI.
En el mes de octubre, al comienzo de la primera Guerra Carlista, el pueblo de Quintanilla del Agua se levanta contra el gobierno de Madrid, tomando partido por el carlista Cura Merino.
Incendio del Yuso